Soulverse: Carnaval de Almas, Capítulo 1

Soulverse

lunes, 14 de abril de 2008

Carnaval de Almas, Capítulo 1


Mil perdones por la tardanza, en especial a Isabel, pero no había podido conectar. Aquí les dejo el primer capítulo, uno de los más largos del libro, y no se preocupen, que ya comenzaremos a publicar mucho más seguido. Por cierto, pasando el dato, se viene muy pronto otro libro, aún no puedo revelar cuál, pero ya viene.

Ahora sí, para leer el primer capítulo pincha en "leer más".


Capítulo Uno

¿Pero qué es eso?- Buffy se preguntó, cuando caminó de bajo el abrigo de una tumba en Shady Rest, el cementerio número ocho en su desfile de doce. Los repetidos sonidos huecos, que quizá eran notas musicales, habían coincidido con el detener de la lluvia. Eran aun más extraños que el Festival de la canción Hindi que había visto con Willow y Xander, sobre el podiatra y el Bufalo de agua.

Ella escuchó difícilmente. ¿Era acaso una caja de estampida lejana? ¿tenía algo que ver- por favor- con la resurrección de la cual había hablado Giles. Sería tan agradable si algo, realmente, hubiera pasado antes de que ella llegara y lo empaquetara, aparte de su pantalón de cuero rasgado en la cadena unida al cerco que debió saltar para entrar allí. Además había dejado caer su linterna, por lo que ya no funcionaba.

Allí estaba nuevamente, algún tipo de siniestro silbido o algo…ella ya estaba tratando de imaginar cómo se lo describiría a Giles. Nunca había oído algo así.

Un chillido aterrador agujereó la oscuridad.

¡Ah! ¡Pero eso era!

La cazadora se aclaró. No, no, no se aclaró –porque eso estaría mal- fue más como que entró en acción, corriendo en ayuda de quién la estaba pidiendo. Ella puso el turbo cuando el chillido se unió a un lamento. Un sonido más grave. Un chico y una chica, entonces.

Sin su linterna, Buffy escudriñó las sombras que iba pasando: tumba, tumba, cripta, árbol cubierto de musgo, tumba, jarrón de piedra con flores muertas, oscuridad. Naturalmente, cualquier cosa que estuviese pasando, sería en la oscuridad. Así lo hacía el mal.

De la manga de la chaqueta de cuero de Ángel, arrancó una estaca. Muerte bien tallada, así lo hacía la cazadora.

Se encontró con las tinieblas, sus magníficas y, desafortunadas, botas de gamuza hicieron crujir las hojas, ramas húmedas, y un vaso plástico—deseando ahora la ayuda de Ángel, porque él podría ver en la oscuridad—y entonces, caminó sobre, o más bien en, algo resbaladizo y denso—muy bien, quizá era mejor que él no estuviera ahí para dar testimonio de eso.

“Oh, dios mío, ¡Ayuda!” gritó una chica, ella estaba, quizás, veinte yardas a la izquierda de Buffy… y estaba siendo perseguida por algo grande- Aunque parecía más como muchos algos grandes, a juzgar por la rítmica de las pisadas.

“!Stephanie!” gritó un chico. Del sonido algo familiar de su voz, Buffy logró imaginarlo como David Hanhn; y eso significaría que éstos eran los gemelos Hahn. Estudiantes de segundo año, un poco geeks, definitivamente no eran parte de la muchedumbre socialmente aceptable. Ambos tenían frenillos, lo cual no los dejaba realmente a la puerta de la culpa; pero nadie los forzaba a aparecer en público con monumental peinado horrible, a menos que estuvieran bajo una maldición o algo.

“¡¡David!!” Gritó Stephanie.

“Son los Hahn”, Buffy braveó bajo su respiración al momento en que llegó a las voces.

Dio un gran salto cruzando una tumba abierta- hmm, la Resurrección, ¿finalmente se levantó de una tumba?- y aterrizó duro en un montón de hojas.
Allí estaban, dos figuras de terror bailando como locos a través de un camino a la luz de la luna. Estaban usando unos jeans holgados y unos feos suéteres dignos de emparejar con modelos de diamante. Los Hahn vestían pasados de moda, y por consiguiente manifiesto, como vampiros que habían estado bajo tierra largo tiempo, que intentaban pasar como chicos normales.

La luz de la luna, también, reveló que las cosas que los perseguían era vampiros, con caras largas, bocas llenas de colmillos y ojos de oro resplandeciente. Tampoco tenían buenos accesorios, todos vestían de negro. Botas fuertes- la tendencia de los vampiros a la moda que las usaban parecía haber empezado con Spike. Quizás, eventualmente, moriría con él.

“Vampiros, entonces no hay problema,” murmuró Buffy, agarrando la estaca en su puño mientras corría hacia los aterrorizados gemelos. Stephanie y David estaban zigzagueando, en un esfuerzo por regatear a los monstruos. Buena estrategia.

Pero el más alto de los vampiros los alcanzó. Él era un tipo terrorífico con tatuajes- quizás una marca- en su calva cabeza y un parche de motocicleta en su chaqueta que tenía una calavera usando un sombrero de pirata. En la insignia se leía “Los hombres muertos no cuentan cuentos”, pero Buffy sabía que se equivocaba. En Sunnydale, los muertos tenía mucho que decir.

Muy seguro, el vampiro agarró el suéter de David y le dio un buen tirón. La parte de atrás del suéter se rasgó, y ambos lados se batieron como alas.

“¡Eh! ¡Deja eso! Gritó Buffy, aunque para ser sinceros, el vampiro le había hecho a David un favor. En respuesta, uno de los otros vampiros se giró alrededor y se colocó en un posición tosca y dura, preparando sus uñas. Su cabello era blanco-amarillo, como el de Spike. Y tenía perforaciones por toda su cara. La pose quería ser amenazante, y lo hubiera sido si Buffy no fuera la Cazadora y tuviera que, por consiguiente, ver la misma posición un millón de veces antes.

“¿Chicos, nadie les dijo que no jugaran con su comida?” preguntó al monstruo. Era un sarcasmo cojo y ya lo había usado antes, pero dudaba que la vida de un cómico aguardara para ella.

“¡La Cazadora!” gritó, quizás esperando advertir a los otros. Aunque, francamente, los vampiros no son, usualmente, conocidos por su atención.

“C’est moi,” (ésa soy yo) dijo ella, en un hermoso acento francés como si se lo dijera a sí misma. Entonces, dio un santo adelante tan rápido que no tuvieron tiempo de salir de su camino. Tuvo una segunda mira en shock al ver el delgado fin del primo del Sr. Pointy, que golpeó justo en el centro del corazón de su camiseta negra, y entonces -¡Whoosh!- explotó una ducha de polvo.

Uno abajo, y ella contaba cinco más, mientras corría a través del polvo de vampiro, poniendo sus manos frente a su cara para mantenerlo fuera de sus ojos. Parecía como si ninguno de los otros fuera suficientemente estúpido- al menos no mucho- para seguir donde el otro tipo había quedado. Los cinco permanecían ocupados siguiendo a David y Stephanie.

Entonces, uno de los vampiros empezó a perder terreno. Era una fémina usando un chaqueta de la secundaria de Sunnydale, y cuando se volvió la mirada, por encima de su hombro, hacia la Cazadora, Buffy la reconoció. Ella. Su nombre era Mariann Palmer, y ambas habían tenido al Dr. Gregory como profesor de ciencias antes que la señorita French, la mantis gigante, lo decapitara. Buffy sintió una punzada por no haber sido capaz de salvar a Mariann de convertirse en un vampiro al igual que no fue capaz de salvar al Dr. Gregory de ser decapitado. Pero este no era el momento para sentimentalismo o lamentos. Era tiempo de repartir más destrucción de vampiros.

Buffy usó una lápida aplastada como trampolín, para saltar por el aire y aterrizar en la espalda de Mariann.

Mariann- o mejor dicho, el demonio que ahora habitaba su cuerpo- cayó al piso mientras Buffy gritaba, “móntalos, vaquera”

Mariann giró en círculo, revolcando sus brazos, intentando agarrar las piernas de Buffy y/o arrojarla lejos. Era como montar un toro mecánico- o eso imaginó Buffy.

Aunque los muslos de Buffy se sugetaron a los lados de Mariann y sus tobillos estaban cerrados a través del estómago de la vampiro Mariann seguía intentando agarrar sus brazos, lo cual indicaba que este particular mal no muerto, era realmente estúpido. Si sus posiciones hubieran estado a la inversa, Buffy habría ido por sus pies, provocando que se balanceara en el aire, lo cual hubiera resultado en un jinete haciendo frente a las plantas, mientras caía.

Como sea, Mariann aún tenía que aprender algunos movimientos estratégicos.

“¡Se acabó el tiempo!,” se regocijó Buffy. “¡yo gano una hebilla de plata y tú ganas un viaje al infierno!.”
Formando un arco con ambos brazos, sobre los hombros de la vampiro, picó fuerte una estaca hacia el muerto, sin latidos corazón de Mariann.

La estaca golpeó a tiempo, y el demonio que habitaba a Mariann gritó. Así es cómo Buffy tenía que pensar de esto, mientras la cara y el cuerpo de una chica que conocía, se hacía polvo.

Cuando Buffy aterrizó, la tierra bajo su talón izquierdo cedió- un pequeño cenote, problema común en los cementerios de Sunnydale, teniendo en cuenta todos los túneles y tumbas vacías- y ella osciló de izquierda a derecha, forzándose a mantener el balance.

Vamp number three, a big burly guy in a sleeveless denim vest, with closely shaven black hair and a
goatee to match, took advantage of the moment to turn and charge her like a bull, head-butting her just
beneath her rib cage.

El vampiro número tres, un gran tipo corpulento con un chaleco de mahón sin mangas, de pelo negro, estrechamente afeitado y una perilla para emparejar, aprovechó el momento para volverse y atacarla como un toro, golpeándola con su cabeza bajo las costillas.

Con un “¡oohp!” Buffy dio volteretas hacia atrás, aterrizando en su trasero, cerrando de golpe su espalda contra el borde de una piedra que perfilaba una tumba. Su cabeza estrelló la propia tumba. Vio estrellas y unas pocas aves, pero las ignoró. No hay descanso en el trabajo, especialmente, si no quería morir en el trabajo.

En lugar de seguir con su ataque, el vampiro giró y se cogió de un árbol. Ella se preguntó por qué las fuerzas de la oscuridad se detuvieron de tomarla bajo cualquier circunstancia. Si fuera uno de ésos vampiros, ella se hubiera ido en cuanto se dio cuenta que la cazadora los había descubierto. Por supuesto, si fuera un vampiro quien pensara éso, no sería Buffy. Sería un demonio habitando un cuerpo humano, con todo un nuevo juego de instrucciones: morder, rasgar, succionar, mutilar, matar.

Las pequeñas aves se volvieron una niebla gris, y Buffy se sostuvo agarrándose de la cabeza del monumento del solar- un obelisco cubierto con una cruz- y se dio cuenta que había soltado su estaca. El mundo tomó forma de nuevo, mucho más; miró y escaneó el solar, su vista mareada. La oscuridad, la acuosa luz de luna no ayudaba. Si solo hubiera tenido luz.
Si solo hubiera traído otra linterna. Hubo mucho que mantener en el excitante mundo de la cacería. El problema era, que mientras aún estaba aprendiendo sobre el trabajo, otras personas pagaban el precio por su ignorancia.

Y si no se movía, las siguientes personas serían David y Stephanie.

Alcanzó y rompió una rama de árbol que colgaba, pasando las yemas de sus dedos por la punta quebrada, para asegurarse que fuera buena y afilada.

Ouch. Sí que lo era.

Rompió otra y la deslizó dentro de la chaqueta de Angel.

Buffy resumió su persecución, bajo una pequeña colina y en un arroyo poco profundo que chapoteaba encima, alrededor, guijarros. Esto era artificial, parte del jardín del cementerio. Su madre, Joyce, había dicho una vez que debía ser agradable estar enterrada junto a un arroyo, lo cual daba a Buffy escalofríos, porque quién en el mundo querría pensar en su madre muerta.

Hablando de morir, los gemelos habían dejado de gritar, pero se alivió al ver que aún corrían. Eso pasaba; la gente corría sin respirar si intentaban hacer ambos. Para la mayoría de las personas había usualmente dos reacciones al ser atacados por vampiros: Miedo –congelarse, ser incapaz de moverse; o volar –correr más rápido de lo que hayas soñado que fuera posible, usualmente sin ningún plan para sobrevivir, excepto por la idea de crear gran distancia entre tú y la cosa que está detrás de ti.

Para las cazadoras había otra opción: Pelear. Las cazadoras nacían para hacer eso, vivían para hacerlo- bueno, además de las compras y el besuqueo con Angel- y Buffy sabía que estaba en total modo de patear traseros mientras quemaba el record de carrera corta, persiguiendo a un cuarteto de vampiros. Deseó que Giles pudiera verla. Quizás, entonces, él le dejaría el entrenamiento.

“¡vayan a su derecha! Hay un agujero en el cerco” le gritó a David y Stephanie. “¡a la derecha!”

No tenía idea si ellos podían oírla, o si la oirían. El pánico ciego podía volver “¡a la derecha!” en cualquier cosa, o hacer que alguien olvide por completo la diferencia entre derecha e izquierda. Era la adrenalina. Como si te dijera que olvidaras todo excepto estar asustado. Sabía cómo trabajaba eso. El pánico hace que hagas locuras.

“¡a la derecha!” gritó otra vez. Por supuesto, los vampiros la estaba escuchando, así que empezaron a ir hacia la derecha, anticipando a David y Stephanie que hacían lo mismo.

Pero los gemelos siguieron corriendo. De hecho, ellos estaban volando a máxima velocidad, no pareciendo computar que estaban corriendo directo a la cadena del cerco, que cerraba el cementerio. Hizo muecas, su mente se aceleró a la inevitable colisión con la cerca, el colapso de la tierra, y los vampiros intentando rasgar las gargantas de los gemelos allí o arrastrándolos a otro lugar.

“¡déjen de ir derecho!” les ordenó, piernas y brazos bombeando. Ni siquiera estaba segura que pudieran poner los frenos a tiempo, siquiera sabía si podían darle sentido a lo que ella decía.

Entonces escuchó la extraña música de nuevo, la extraña trompeta u órgano o lo que sea – oh, era un Calíope.

¿un Calíope?

Y estaba más cerca esta vez. O quizás solo más fuerte.

Archivó éso por un tiempo, para cuando pudiera pensar bien en aquello, y continuó corriendo. Los vampiros se había imaginado que David y Stephanie no iban a seguir hacia el agujero en la cerca, y habían virado de vuelta a la izquierda, calor en sus talones.

“¡ayuda!” gritó Stephanie.

Éso le dijo a Buffy que Stephanie no estaba completamente fuera de sí por el miedo, así que ella chilló, “¡vayan a la izquierda! ¡izquierda! ¡izquierda! ¡izquierda! ¡izquierda!”

Pero fue demasiado tarde. Stephabie y David chocaron de golpe en la cerca al mismo tiempo, realmente se estrellaron en ella; y Buffy gesticuló al poner a arder su velocidad con la esperanza de llegar a ellos antes de que los vampiros lo hicieran.

Entonces, para el asombro absoluto de Buffy, la sección de la cerca cedió. Resonando y sacudiendo, se dejó caer igual que un puente levadizo de un castillo. David y Stephanie corrieron pasando la cerca.

Y los vampiros también.

Chillando y aferrándose el uno al otro – lo cual los estaba retrasando- los gemelos desaparecieron en el denso bosque justo detrás del cementerio. Los vampiros los siguieron, y Buffy más atrás. Las copas de los árboles succionaban la luz de la luna, y en cuestión de segundos Buffy estaba corriendo a través del bosque negro como carbón. Las ramas del árbol fustigaron su cara u su cuello mientras los vampiros las empujaban, permitiéndoles volver con fuerza hacia atrás. Ella olió el pino la resina de árbol.

“¡Stephanie! ¡David! ¿dónde están?” chilló en la negrura mientras levantaba sus manos para escudar su cara y siguió corriendo.

Ahí fue cuando el vampiro número tres la abordó otra vez y los dos navegaron hacia tras. Buffy siguió sosteniendo al vampiro mientras su espalda chocaba duramente contra el tronco de un árbol. Enderezando sus brazos, inmediatamente se deslizó hacia abajo, arrastrando la cara del vampiro contra el tronco. Rugió de dolor al caer, y Buffy ejecutó una totalmente correcta patada en su ingle.

Entonces, ella rodó a la derecha, desembarazándose antes del vampiro que aterrizó encima de ella. Las ramitas chasquearon bajo su peso. Antes de que pudiera reaccionar, Buffy lo arrojó a un lado, lo montó, levantó sus brazos sobre su cabeza, y lo estacó.

¡Polvazo!

Tres abajo, quedan tres

Entonces, comenzó a llover una vez más.

“Genial,” murmuró, volviendo sus pisadas en grandes gotas de plaf en su cabeza. Ella tenía que ir y comprar botas de piel, ¿no?. Incluso después de que su madre le recordó que no no era muy practicas. Joyce no sabía ni la mitad. Pero durante unas breves semanas, habían sido el orgullo y la alegría de Buffy.

Creerías que el concejo de vigilantes podría, al menos, darle una bonificación de ropa, pero no. Aquí estaba ella, salvando el mundo y podría, efectivamente, hacer más de niñera. Sin paga, sin información, sin recompensas, nada. Ésa era la definición de un deber sagrado, supuso: sin ganancia, todo dolor.

Oh, bueno, no se puede hacer nada con eso ahora.

La lluvia amortiguaba el sonido mientras ella chocaba a través del denso estrado de árboles. Había cincuenta por ciento menos vampiros con quienes lidiar, que al principio, pero ella imaginó que tenían que haber sido los lentos y estúpidos. Los vampiros que quedaban, probablemente, iban tras los gemelos para matarlos, a menos que ella llegara primero.

El problema era que, no podía decir con certeza adónde se había ido David y Stephanie. Se encontró ciegamente con una gruesa rama de árbol y luego estuvo muy cerca de tropezar con una raíz.

Miró hacia arriba y entornó en la lluvia, esperando por una rebanada de luna para guiarla, pero la cobertura de los árboles era espesa. ¿algún estallido de un útil relámpago, entonces? ¿incluso las luces pestañeando del borde de un avión por Cualquier Lugar Excepto Aquí?

Nada.

Exaló, intentado salir con un plan B. Pero todos sus planes B incluían linternas.

Escuchó con atención, esperando que uno de los Hahn pudiera gritar. O no. No gritar podía significar que huyeron exitosamente. Pero pocos humanos conseguían huir de vampiros. Lo cual se debía a que nadie en Sunnydale parecía saber que habían vampiros. La alcaldía los llamaba pandillas, y todos lo compraban, solo otro ejemplo de cómo la gente de aquí no quería creer.
No podía solo quedarse parada aquí. Estaba a punto de moverse y hacerlo. Buffy intentó recordar si había visto un mapa del bosque. Era tan difícil poner atención durante las sesiones de Giles aburridas, con bizcochos – y lecturas. Había comenzado a darse cuenta a qué, él llamaba “sesiones de entrenamiento”- frases al aire- había, ocasionalmente, más cosas de estudio, con examinación de cristales y otro tipo de cosas. En vez de golpear a Giles con las armas, estaba forzada a sentarse en una silla y memorizar hechos inútiles.-

- hechos inútiles como los planos de los cementerios, la escuela, y el resto de Sunnydale, incluyendo el bosque.

No se usan las frases al aire, ¿no, buffy?

Empezó a correr. Sus botas llenas con barro y trozos de césped. Su gorra de lana ya empapada cayó mientras galopaba, preguntándose si su maquillaje se estaba corriendo. Se había vuelto inteligente; siempre usaba máscara a prueba de agua solo por ocasiones como ésta. Una chica vigilante tendría consejos como éste para una cazadora. Como sea, tener a vigilante femenina era una suerte.

Un relámpago repentino iluminó el perímetro del bosque y ella tomó note de las ubicaciones de los árboles. Buffy vio un colorido destello de movimiento justo antes de que las sombras tragaran la luz. ¿Atuendos púrpura? ¿amarillo con puntos de polca grises? No estaba segura. Pero ninguno de los gemelos estaba usando ropa así. Los vampiros que había visto, tampoco. Pero lo que ella había visto fue un diseño, o algo jaspeado por el juego de luz y sombra.

Eso solo podía significar que alguien más estaba en el bosque. Se acercó cautamente, la lluvia regaba su cabeza y goteaba fuera por la punta de su nariz mientras se mantenía en la dirección del destello. El trueno retumbó y ella cruzó sus dedos por otra caída de relámpago. Se preguntó si la persona que perseguía la había descubierto y estaba esperando que ella caminara directo a sus garras, o su gran y boquiabierta mandíbula.

Antes de mudarme a Sunnydale, pensaba que “mandíbula” era un término sureño para “mamá.” Y no sabía que “desangrado” quería decir “drenado, completamente, de sangre.” Ser la Cazadora, ciertamente, había mejorado mi vocabulario. Eso es bueno.

Alzando una mano hacia adelante, alcanzó un trozo de rama de pino y lo dobló fuera de su camino.

Unos pocos pasos más adelante, y comprendió que estaba en el mismo callejón sin salida de antes. Opciones, opciones, ¿quién tenía las opciones? Quizás podría subir a un árbol y-

Entonces, sintió un suspiro cálido detrás de su cuello, y una baja, grave voz susurró, “¡Boo!”

Buffy se giró con sus brazos extendidos.


No había nada ahí, acompañado por un fuerte batido de alas, y ruidosos graznidos, como de un cuervo. Varios. Las aves estaban temblando, fuera de sus posiciones, y volando lejos.

¿de…qué?

“Muy bien, me tienes. Muy gracioso. Pillada. Eso soy,” Dijo, levantando una mano. ¿fue un fantasma? No importaba. El lema de la cazadora era “Siente que se mueve y mátalo de cualquier manera.”

“Tienes mi atención,” dijo Buffy. “¿qué quieres?.”

Como si fuera en respuesta, allí estaba la rara música de nuevo. Sí, era un Calíope. Las notas sonaban, muy…muy…no tenía una buena palabra para ello, como desangrado o mandíbula.

Solo…raro.

Cascadas de notas, barriles de ellas, rodaban a través de los árboles. La música sonaba como si viniera del otro lado del bosque. Quizás, quién sea que estuviese tocándola, estaba tratando de hacer algún tipo de manifestación. Quizás era la versión tamaño gigante de “¡Boo!” O David o Stephanie habían encontrado el Calíope y estaban enviando una llamada de peligro. O los vampiros estaban teniendo una cena al estilo bizarro del espectáculo mundial.

La música del Calíope se levantó como un grito. El bosque tembló como su cada cosa viviente estuviera gritando con él.

A falta de otro plan, Buffy dio de puntapiés a una muesca y corrió como un murciélago fuera del infierno, hacia la música.

Y ¡ voila! Escuchó a los Hahns gritando otra vez, y estaban cerca. Siguió virando alrededor de algunos grandes arbustos.

Whoa. ¿de dónde, en la tierra, vino esto?

Una entrada en forma de arco, de madera y pintada, se iluminaba cerca de quince pies más adelante, en lo claro. Bombillas tamaño pelotas de baseball deletreaban con su luz las palabras: CARNAVAL AMBULANTE DEL PROFESOR CALIGARI. Dos columnas formaban un camino de entrada decorado con payasos pintados sosteniendo globos.

Brrrr. Payasos.

Tras la entrada, el viento azotó las alas flexibles de la lona tiendas multirayadas. Una rueda gigante oscurecida, cortaba la afilada silueta en el cielo nocturno. ¿Dónde habían ido los gemelos?
Dentro del carnaval, Buffy voló, pasando VUELTA INCLINADA y otras atracciones, rodeando edificios coloreados con locos dibujos animados, con señales llamativas en sus manos proclamando “Salchichas asadas, ¡Conos! ¡Algodón de dulce!”

Y de pronto, escuchó a Stephanie gritar.

Buffy siguió el sonido, exclamando, “¡estoy justo detrás de ti!”

Un Calíope empezó a tocar, despacio, temeroso. Subía la escala, bajaba la escala, trinando y temblando. El volumen hacía que los huesos vibraran en la cabeza de Buffy.

Hubo otro grito, escasamente audible sobre la música. Siguió hacia una alta y prolongada tienda. Sobre la parte flexible de la entrada de la tienda, la cual estaba siendo azotada por el viento, una señal leía CASA DE LA RISA.

Buffy corrió dentro y se encontró en un estrecho y oscuro túnel de madera. Las falsas telarañas cubrían su cabeza.

Mientras Buffy se adelantaba un paso, una luz verde pestañeó cerca de dos pies sobre su cabeza, revelando una muy realista calavera con huesos cruzados. La mandíbula se abrió y la calavera gimió, “¡Arrr!” la loca risotada rebotó en las paredes.

La calavera estaba en el tope de una intersección en T. Aprovechó la luz para considerar si debía ir a la derecha o a la izquierda. La luz se fue. El cacareo cesó.

Ella miró rápidamente en ambas direcciones, y aún no tenía pista de cuál era el mejor camino. Por la derecha: oscuridad. Por la izquierda: oscuridad, también.

Pensó que escuchaba otro grito, pero era difícil asegurarlo. Aún así, los reflejos de la cazadora respondieron de la misma forma en que las madres saltan al llanto de un bebé, y reasumió dando golpes en la oscuridad, con las manos extendidas. Odiaba correr ciega.

“¡Gah!” gritó mientras una luz destellaba y un payaso saltaba desde la oscuridad, grandes zapatos. Sus ojos sin vida de par en par y su boca abierta en una loca y espectral mueca.

Solo una estatua se dijo a sí misma y siguió corriendo. Un escalofrío recorrió su espina. Estúpida estatua de payaso.

Más luces tintinearon sobre su cabeza, coloradas bombillas de azul, verde y rojo. Buffy pensó en los chicos de secundaria que entrarían aquí solo para romper todas esas bombillas, como un reto personal.

Entonces encontró otra estatua de payaso, esta vez con trenzas de Rasta negras y una soslayada mueca malvada que le recordó a Spike. Estaba parada al final de la próxima esquina, luces soportándola, ocultando sus ojos mientras resaltaba su boca.


Solo por si las dudas, le dijo, “quieto.”

Se quedó donde estaba y ella siguió con su trote, a salvo de sus miedos infantiles.

Pero sus miedos de la edad de dieciséis años, estaban vivos y podían ser golpeados.

Otra esquina- estaba en un laberinto que volvía atrás una y otra vez- y de pronto, las luces se pusieron más brillantes, aunque no menos coloridas, y al poner sus frenos comprendió que habías estado corriendo de lleno hacia una reflexión de sí misma en un espejo.

¡Detente! Le dijo a su cuerpo entero, pero no podía hacerlo rápidamente.

Cerrando sus ojos, se estrelló en el espejo con un impacto horrendo. El aliento fue se le escapó e intentó asegurarse a la superficie que había golpeado. Pero no funcionó. Ella boteó como si la superficie fuera de madera, no de vidrio.

Se tambaleó hacia atrás, golpeando la pared apuesta al lado del túnel. También era un espejo.

Frente a ella, la Buffy del espejo frunció el ceño y frotó su hombro derecho.

Comprendió que solo había comenzado a navegar por el laberinto de espejos, lo cual retrasaría su camino. No había alegría en aquello.

“¿Stephanie? ¿David?” exclamó, pero el Calíope y la loca risotada la ahogaron su grito.

Buffy meditó sobre el tipo de vida que tendría alguien que pensara que esta casa de la risa era divertida.

Tentativamente se movió adelante y golpeó un espejo. Murmuró, “Bi-en,” e intentó girar a la derecha.

Bingo. Avanzó un paso completo.

Entonces, chocó con otro espejo. Brincó atrás por uno de los paneles que tenían diseño de espacio y encontró otra sección vacía a su izquierda. Después a su izquierda de nuevo, Luego a su derecha.

En la siguiente reflexión, el payaso con trenzas negras apareció detrás de ella.

¡Oh, Dios, está vivo! Pensó, zumbando alrededor con un puño arriba en posición de pelea.

Había desaparecido.

Buffy miró de vuelta en su reflexión.

El payaso estaba ahí.
Se arrojó a la izquierda para mirar en un espejo diferente.

Desapareció nuevamente. ¿truco?

No tenía tiempo para averiguarlo. Mantuvo un ojo en los espejos mientras encontraba un espacio, y se movía hacia delante.

Y reflejada mil veces, en una galaxia lejana, la cara de Stephanie Hahn abrió su boca y chilló.

¡Super-Bingo!

Buffy se arrojó hacia delante y tocó el siguiente espejo. Era sólido. El siguiente, sólido.

Su mano alcanzó el umbral del siguiente. Espacio vacío. ¡Sí!, Buffy saltó a través de él.

El siguiente, sólido.

Pero cuarenta y cinco grados a la derecha, espacio vacío.

Buffy caminó por ahí.

Caminó por ahí.

Sólido.

Sólido.

Sólido.

Se movió en un círculo, tocando una superficie reflejada cada vez.

Gimió. Final muerto.

Brincó atrás por uno de los paneles que tenían diseño de espacio y encontró otra sección vacía a su izquierda. Después a su izquierda de nuevo, Luego a su derecha.

El Calíope dejó de tocar.

“!Oh Dios mío!” Stephanie lloró en algún lugar fuera del escenario. “!alguien, ayúdenos! ¡ayuda!”

“¡estoy aquí!” gritó Buffy, “¡sigue haciendo ruido!”

“¡Oh Dios mío! Les pasa algo a sus caras. Sus caras son… sus caras…”

Ella se arrastró. Buffy estaba Super-alerta mientras esperaba lo peor.
“¿Stephanie?”

“mi cara,” dijo Stephanie lentamente.

Uh-oh, suena como si fuera a entrar en pánico.

La cazadora sabía que tenía que retomar el paso. Agitó sus brazos al empezar a correr, chocando con otro espejo. Intentó saltar directamente, pero el espejo alcanzaba el techo.

“¿Stephanie?”

No eschuchó nada.

“¿David?”

Nada.

Entonces ella dio patadas en una esquina y voló por un camino recto.

¡Stephanie!

“Tranquila, ya estás bién,” le dijo Buffy, saliendo detrás de ella y poniendo sus manos en sus hombros.

“Oh Dios mío,” suspiró Stephanie sin darse vuelta.

“Lo sé. Todo está bien ahora. Salvaremos a tu hermano.” Buffy envolvió su mano alrededor de la de Stephanie y dio la vuelta para irse.

Stephanie tropezó, pero de otra manera no se movería. Se estaba mirando fijamente en el espejo.

“Soy tan hermosa,” dijo ella. “Soy la cosa más hermosa que he visto jamás.”

Wow, estaba completamente catatónica o algo. “Eres una belleza,” la complació Buffy. “ahora, vamos”.

Stephanie volvió su cabeza y estudió su perfil. “Nunca me di cuenta de cuan perfecta es mi nariz”.

“Tenemos que irnos. Ahora,” dijo Buffy, poniendo sus manos en los hombros de Stephanie y mirando duramente en sus miopes, muy comunes ojos avellanos.

“Pero soy- soy tan hermosa.” Stephanie volvió a mirar el espejo fijamente. Buffy izó a Stephanie sobre sus pies y la puso en su hombro, al más puro estilo Bombero.

“Espera, no, ¡quiero verme!” suplicó Stephanie, extendiendo ambas manos. “¿Todavía estoy buena? ¡necesito ver si todavía estoy buena!”

“No lo harás,” Buffy murmuró y retomó el paso. Lo bueno de ser la Cazadora: llevar un cuerpo retorciéndose no retrasaba mucho su caminar.

Caminó adelante, estirando su mano derecha mientras que sostenía a Stephanie con la izquierda.

Y entonces encontró a David. Uno de los vampiros estaba sosteniendo su cuerpo flácido; los otros estaban zambulléndose por una buena mordida…

“Ho-la,” uno de los vampiros dijo mientras se daba vuelta y descubría a Buffy, con Stephanie todavía sobre su hombro.

“Ho-la,” Stephanie se sonrojó. Oh, Dios, ella estaba coqueteando con un vampiro.

“Cállate,” dijo Buffy severamente. Puso a Stephanie abajo. “Quédate aquí.”

“Mis ojos,” Stephanie suspiró alegremente. “¿Ves todas las manchas de oro en ellos?.”

“Me alegro que estés escuchando,” Dijo Buffy. Entonces aterrizo sobre el vampiro que estaba sosteniendo a David, apresurándose a sacar la rama de árbol extra de la manga de la chaqueta de Angel.

El vampiro intentó protegerse con David. Buffy lo alcanzó y deslizó su brazo por debajo de la rodilla de David. Luego lo levantó como un cuchillo, lo pasó bajo él, y apisonó la rama a través del corazón del vampiro.

Chilló mientras se convertía en polvo. El número cinco vino a ella, y todo lo que tuvo que hacer fue tomar otra estocada y hacer polvo a ése, también.

El otro se fue. Buffy lo dejó ir al coger a David y ponerlo abajo. Él solo estaba semiconsciente, lo cual era algo bueno, porque guardaría el costo de su terapia una vez que todo terminara. Había orificios perforados, pero el sangrado se había detenido, lo cual era buena señal, a menos que significara que estaba muerto. Pero no lo estaba.

Los muertos no babean.

Rasgó parte del dios-horrible suéter del chico, y lo envolvió alrededor de su cuello como
una faja. Él llevaba una manta escocesa verde y castaña con un botón; y una camisa bajo el suéter. Era horroroso. Parecía aun más soso que antes, y honestamente, no había pensado que eso sería posible.

“David, despierta. Tenemos que irnos,” le dijo Buffy, dándole un pequeño remezón.

“eh, ¿qué?” murmuró David, con los ojos abiertos a la mitada. “No eres Stephanie.”
“shh,” le instó Buffy. “¿Puedes pararte?”

Él asintió. Le ayudó a ponerse de pie, pero él se inclinó sobre su hombro y lo levantó. Entonces, se volvió a Stephanie, quien estaba mirándose fijamente de nuevo y dijo, “Tierra a Stephanie Hahn. Tu hermano está herido y necesitamos salir de aquí.”

“¿que..qué?” Stephanie parpadeó como si alguien la hubiera abofeteado. Ella estaba saliendo de eso, de lo que sea que fuese “éso”. “Quién- ¿Buffy Summers? ¿de la escuela?” miró alrededor. “¿Dónde estamos?”

“En algún lugar donde no deberíamos estar,” Replicó Buffy. “Vamos.”

Claramente perpleja, Stephanie tomó la mano que le ofreció Buffy. Arrugó su frente cuando miró firmemente a su hermano.

“¿Dónde estamos? ¿qué pasó?” preguntó Stephanie nuevamente, tropezando detrás de Buffy. A Buffy no le gustaba tenerla ahí. Era una posición vulnerable. Pero Buffy no tenía que permanecer al frente, lo cual era aún más vulnerable.

No había tiempo para preocuparse por eso; avanzó lo más rápido que pudo, precipitando contra los espejos, encontrando el camino. Hubo un destello de rojo en la esquina de un espejo; de verde en otra.

“¿Qué están haciendo aquí?” demandó una voz. Era baja y profunda, y desde una oscurecida puerta de salido cerca de diez pies a la derecha de la cazadora.

La luz de la luna silueteaba la figura de un hombre. Alto, delgado, y jorobado, ¿y estaba usando un vestido? Había algún tipo de sombrero sobre su cabeza.

Una hiriente luz fluorescente tintineó.

Su cara era delgada, y larga, y grabada con líneas como putrefacciones barrosas en un camino. Largo cabello blanco que llegaba sobre sus hombros. No usaba un vestido, pero sí una bata de baño simple negra cubierta con estrellas bordadas en negro. Su sombrero rojo era el tipo de sombrero que usaba un mono de organillero, con borlas y todo. No es que hubiera visto realmente a un mono de organillero. Pero había leído sobre ellos durante su etapa de Jorge, el curioso.

Su huesuda mano estaba sobre un interruptor de luz. Las oscuras y púrpuras venas sobresalían a través de la blanca piel. Sus uñas estaban demasiado largas. Ésta no era una persona que iba a mirarse detenidamente al espejo y se decía a sí misma que estaba buena.

“Ah,” dijo Buffy. “Hola.”

“Hey,” agregó Stephanie, soltándose de Buffy. Anduvo hacia él. “¿nuevo en el pueblo?”

“Sí, soy nuevo en el pueblo. Este es mi carnaval, y ustedes, chicos, han entrado ilegalmente,” le dijo irritado. Cruzó sus brazos sobre su pecho. Tenía cabello en sus orejas y las pupilas de sus ojos estaban demasiado grandes.

Las vibras del destemplo de Buffy estaban fuera del mapa.

“Escabullirse por los alrededores, destruyendo mi propiedad...”

El trozo de suéter se había soltado alrededor del cuello de David, revelando su mordida de vampiro. En un movimiento rápido, Buffy la cubrió con su palma y dijo, “Sin destrucción- solo locas travesuras de adolescentes. Vinimos aquí por un desafío y como que nos perdimos y ahora es tiempo de decir buenas noches, y lo sentimos.”

“¿Éste es su carnaval?” dijo Stephanie, acercándose. “Wow. Eso es tan genial.” De hecho, ella bateó sus pestañas. “Soy Stephanie. La mayoría de mis amigos me llama… Stephanie.”

Tú no tienes amigos, quería decir Buffy. ¿Estaba realmente ella comunicándose con este tipo raro?

El hombre recorrió de arriba a abajo, con la mirada, a Stephanie, mostrando una amplia sonrisa con dientes café oscuros. “Eres muy encantadora,” dijo.

“Lo sé,” se sonrojó, sonriéndole como si al sonreírle le estuviera haciendo un favor.

Él parecía encantado, lo cual incrementaba el factor raro. Cambió su atención desde Stephanie a David y preguntó, “¿él está bien?”

“solo tuvo demasiada diversión,” dijo Buffy. “él, ah, va a la cama temprano porque es un deportista…” Hizo una mueca de dolor. No había manera de que David Hahn pudiera por error pasar por una persona que se ejerctara. Era delgado y flaco y destinado a ser atrapado por el tamaño.

“Ya veo.” Cambió su mirada de David a Buffy. “¿y tú cómo te sientes?”

Sonaba como una pregunta con truco. Mantuvo sus ojos bien abiertos e inocentes al contestar, “¡Genial! Nunca estuve mejor. Estoy a punto de pararme e…irme.” Le asintió. “Así que, éso es lo que haremos.”

En ese momento David alzó su cabeza y pestañeó un par de veces. Miró a Buffy, luego a Stephanie, y dijo, “Hey.”

Buffy tomó éso como su señal. “y estoy sintiéndome tan bien que puedo llevar a mis amigos a casa ahora. Así.”

“Estaba practicando con mi Calíope,” dijo el hombre, mudando su voz. Estaba cambiando el tema. “Los hubiera oído escabulléndose por los alrededores si no hubiera estado tan devoto a mi instrumento.” Empujó atrás sus labios, lo cual sería, técnicamente, esbozar una sonrisa. Muchos problemas dentales café oscuros. “¿Les gustaría quedarse y escuchar un rato?”

“Oh, no. No, estamos atrasados ahora mismo. Como que nos perdimos… buena casa de la risa,” le aseguró Buffy. Ella revocó al vampiro que se escapó. “Debe querer cerrar las puertas con llave por las noches. Y quizás ir a su… donde duerme, porque hay otros, ah, chicos afuera, ya sabe, haciendo travesura.” Y dejó caer algo de ajo y cruces en las puertas.

“Tu preocupación es tocante,” dijo él. Deslizó sus dedos dentro del bolsillo de su ropa y pescó algo. Buffy se tensó.

Entonces sacó un puñado de coloridos rectángulos de cartón.

“Aquí hay algunos boletos. Traigan a sus amigos. Díganles que pueden entrar gratis legítimamente durante nuestras horas de funcionamiento.”

“Oh, es muy amable.” Stephanie puso su en el hombro del hombre. Él le sonrió.

Ocultando una mueca, Buffy tomó los pases, mirándolos y leyendo en voz alta, “Carnaval Ambulante de Profesor Copernicus Caligari.”

Quitó los dedos de Stephanie de su hombro y los envolvió en sus manos mientras arqueaba desde la cintura. “A su servicio. ¿y tú eres?...”

“Buffy. Summers,” dijo. No le agradó decírselo. Deseó haberle dicho que su nombre era Cordelia Chase.

“Qué adorable nombre,” dijo él. “Tiene un cierto… como anillo al dedo.” Su voz era quebradiza, falsa. Él realmente no le agradaba.

“Éso es agradable,” replicó Buffy. “así que, ahora, Adiós.” Alcanzó un brazo y agarró a Stephanie del codo. Dio un par de pasos hacia delante, dejando claro que era tiempo de que él se hiciera a un lado y los dejara ir.

“Buenas noches, joven Buffy. Querida Stephanie. Y amigo.” Indicó a David con la cabeza.

“Él es mi hermano David,” Anunció Stephanie. David movió tontamente su cabeza. Todavía no estaba al cien por ciento de vuelta en el juego.

El Profesor Caligari hizo un gran gesto al moverse y dejarlos pasar. “¿Deboo acompañarlos hasta la salida?”.

“Oh!” Stephanie trinó.

“No,” dijo Buffy rápidamente. “Nos vamos. Así que, gracias,” dijo Buffy. “y seriamente, hay algunos… miembros de pandillas acechando en los alrededores, y sería mejor si usted cerrara con llave esta noche.
Él levantó su frente y galleó su cabeza. Su cabello era tan delgado que podía ver sus orejas a través de él. “Demasiada preocupación. Hasta luego,” dijo, ondeando sus dedos a ella, uno a la vez. Él era muy espeluznante.

Buffy caminó con Stephanie y David hacia afuera tan rápido como pudo sin hacerlos tropezar. Stephanie sonrió a Caligari hasta caminar de espaldas.

“Vamos,” apresuró Buffy.

Caminaron de vuelta a través de silencioso carnaval, el cual Buffy no encontró menos siniestro que el viaje de vuelta. Las bombillas sobre la entrada se habían apagado, y Buffy solo tenía la luz de la luna para navegar hacia el bosque

“¿Donde viven, chicos?” le preguntó a Stephanie.

Stephanie le dio una dirección que sorpresivamente solo quedaba dos calles a la de Buffy.

De vuelta, un auto pasó por el lado, y Stephanie se ondeó hacia él. Buffy se imaginó que estaba intentando hacerlo parar para que los llevara.

Unos pocos vehículos después, un camión destelló sus luces, lentamente, y orillándose junto a ellos. Habían tres chicos de la secundaria de Sunnydale en la parte de atrás. Empezaron a gritar y silbar.

“Hola, chicos,” Llamó Stephanie, ondeando hacia ellos. Ella meneó sus caderas y los chicos estallaron en carcajadas. “¿Pueden llevarnos?”

“Oh, sí, cariño,” Dijo uno. “ ¡En el parachoques trasero!”

“Hey,” dijo Buffy

Pero Stephanie no parecía entender que había sido insultada. Ella solo se reía mientras el camión se iba.

“¿Qué te pasa?” dijo Buffy bajo su aliento.

El lenguaje del cuerpo de Stephanie no se alteró mientras le respondía a Buffy, “Trata de no estar celosa. No es mi culpa haber nacido así.”

“Pero es tu buena suerte,” David se levantó, deslizando un brazo alrededor de Buffy. “Puedo tener cualquier chica que quiera, y tú eres la única.”

Buffy le pestañeó. David había sido algo así como activado – quizás era el aire nocturno- y él estaba de lo mejor, una sonrisa plasmada en su cara. Él realmente se le había propuesto, su nariz alzada en el aire, sus párpados entornados, su pecho afuera. Hubiera sido patético si no es porque estaba muy fuera de personaje a como era.

Él le pestañeó. “No nos odies por ser hermosos.”

“Muy bien,” dijo Buffy. “Los llevaré a casa ahora mismo.”

Los llevó a casa; ¿cómo?, no lo sabía, porque había hecho un espectáculo a cada auto que pasaba, meneándose y enviando besos. Una vez que empujó a David en su casa para que no pudiera intentar hacerle otro favor y dale un beso de buenas noches, se dio cuenta que eran cerca de las 2 a.m.

Si su madre había pasado a mirarla en su dormitorio para solo encontrar que no estaba, estaría castigada hasta que fuera tan vieja como el Profesor Caligari. Lo primero que haría en la mañana sería hablarle a Giles, sobre la rareza de Caligari. Y su carnaval.

Buffy subió por el árbol de pino que estaba afuera de su casa y se agarró del umbral. Saltando por la ventana abierta.

Una nota escrita a mano descansaba en su cama. Con letra de él.

Hey, Buffy,

Me detuve en el Bronze, luego aquí. Quizás estés afuera patrullando.

A.

Abatida, rápidamente se desvistió y metió en su pijama- una camiseta con tirantes y largos pantalones rosados que tenía letras japonesas azul marinas. Saltó bajo las sábanas y hundió su cabeza en la almohada, su cansado cuerpo empezaba a relajarse.

Su mente volvía a dormitar como regularmente lo hacía: Cualquier Lugar Menos Aquí. Disneyland. Paris. Bakersfield.

Muy bien, no Bakersfield…

Sus ojos abiertos. Ella suspiró... y soñó: estaba en la Torre Eiffel, y Angel sonreía; y campos de flores que se extienden a lo largo del terreno; y un río, y un valle, y un hombro con una larga, arrugada cara… y cabello blanco… reflejado en un espejo de oro rojo-moteado y joyas relucientes.

Caligari, sus ojos brillaban en un profundo sangrado.

El Calíope tocaba, siniestro y extraño, las notas se levantaban y caían…

Y el espejo lleno con caras. Hombres, mujeres, niños, estrechados en formas que los huesos no podían formar; ojos bien abiertos, angostos, contorneados con agonía, gritando, retorciéndose, rogando…

... y el lamento del Calíope se convertía en chillidos de terror y desesperación.

Mientras, la Cazadora gruñía y seguía soñando.

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3 comentarios:

A las 14 de abril de 2008, 21:08 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Wow, que capitulazo!!!

Bueno, gracias por seguir con la publicacion de esta novelita de Buffy! La traduccion sigue siendo MUY BUENA, pero queria hacerles una pequeña sugerencia, si no es mucha molestia, je, je.

En la parte de los dialogos de los personajes, si bien en los libros yanquis sé que cuando habla un personaje, ponen como unas comillas o algo asi, seria mejor que para la traduccion al español se utilizara el sistema mejor conocido por todos, esto es, colocar el famoso guion para abrir o cerrar los dialogos...

Ejemplo:

-¡Hola, Buff! ¿Que hay de nuevo hoy? - preguntó Xander.

-Nada nuevo, lo usual; vampiros, cementerios... lo usual.

Espero que mas o menos se entienda la idea que quiero dar. Las comillas que ustedes ponen no es que esten mal, sino que mas o menos, quedaria mas elegante de esta forma (es tan solo una sugerencia, por favor. No pasa nada si deciden seguir con el sistema que vienen teniendo hasta ahora; yo sigo leyendo sin problemas).

je, je.

Un gran saludo!!!

 
A las 15 de abril de 2008, 20:27 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Felicitaciones por el capitulo. ¡Esta bien traducido! Me ha gustado mucho...

¿Un nuevo libro? ¿A que sera "inmortal", de Nancy Holder? jejeje. ojala que si!!!

Besitos!

 
A las 24 de abril de 2008, 9:50 , Anonymous Anónimo ha dicho...

muy chulo y bien traducidu, muchas gracias por esta aportación estaré esperando al siguiente capítulo.

 

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