Soulverse: Carnaval de Almas, Capítulo 2

Soulverse

jueves, 1 de mayo de 2008

Carnaval de Almas, Capítulo 2


El segundo capítulo de la novela, Carnaval de almas, listo para que lo lean. En él veremos qué sucede con el resto de los personajes de Buffy aquella noche en que el carnaval llega a la ciudad.

Además, me gustaría que opinaran sobre la gran sugerencia que hizo un amigo sobre los diálogos, si desean que siga siendo con comillas ("hola") o prefieren que sean escritos con guiones (-hola), que es como se acostumbra en el español. Den su opinión para que la traducción pueda ser cada vez mejor. Todas las críticas son bienvenidas y agradecidas. Estaremos pendientes para hacer las respectivas correcciones si eligen con guiones ^^.


Ahora sí, para leer el capítulo dos, hagab click en "leer más".




Capítulo 2

Giles estaba sentado solo, en una mesa de laca negra en “La Pinta Suertuda” y bebía un trago negro y quemado. La pinta suertuda era lo más cercano, que había en Sunnydale, a una cantina, aunque parecía más a la guarida de opio chino llamada, “El Arado”. “El Arado” era su cantina favorita, todo de latón brillante y verde cazador, localizada en el Bloombury, en la sección de Londres, cerca del museo Británico. Solo pensar en aquello lo volvía nostálgico. Por el contrario, La Pinta era llamativa al extremo, decorada con un color verde jade-escarlata y elementos que los americanos asociaban con cosas del Oriente –principalmente, películas de Bruce Lee y galletas de la fortuna.

Suspiró y palmeó la mesa al ritmo de la canción que estaban tocando. “Piece of My Heart” de Janis Joplin. Solía escuchar esta canción en Londres, luego de que volvía de Oxford. Allí fue donde él, Ethan Rayne, y los otros en su círculo de magia negra levantaron al terrible demonio, Eyghon. Ahora, estaban todos muertos, excepto Ethan; y si Giles seguía su camino, Ethan estaría muerto muy pronto. El hechicero había intentado matar a Buffy, ofreciéndola a Eyghon en su lugar. Y Eyghon había poseído a Jenny, quien todavía no había superado el sufrimiento y recién ahora, volvía a acercarse a él.

Si la muerte de Ethan viniese mañana, no sería demasiado pronto.
Buffy no había ido a informarle de la noche aún y Giles estaba muy poco preocupado. Aún no se imaginaba qué era “La ascensión”, y se preguntaba, no por primera vez, si ambos estaban errando tontamente esta noche: su cazadora, afuera buscando “La ascensión”, y él, aquí obteniendo información. Mejor estar cerca de un teléfono, en caso de que Buffy llamara, que sentado aquí esperando por un inestable informante que podría o no aparecer.

Movió su cuello, lentamente, en círculo. Tenía una jaqueca, y estaba cansado. Se miró a sí mismo en el espejo de la pared junto a su mesa. Dios, lucía viejo. ¿Adónde se había ido ese enfadado hombre joven? ¿El que usaba ropa de obrero y un acento para emparejar, y tocaba la guitarra como un endemoniado?

Ese aburrido y correcto hombre en el espejo lo había ahogado, forzado a ser alguien más, a madurar.

Ripper, no eres Peter Pan, se recordó a sí mismo. Tienes una cazadora a quien guiar, tienes responsabilidades. Así que ve por ellas, como diría Buffy.

“Giles,” dijo una voz, aunque no hubo reflexión de su dueño en el espejo.

“Angel,” replicó Giles, girando su cabeza hacie el novio vampiro de Buffy. Él era alto, apuesto, y sin sonrisa. Precisamente el tipo de chico malo que Giles había sido en sus dias. Como sea, cuando uno está sobre los 240 años de edad, difícilmente se le puede calificar como un “chico”. Y los hombres malos eran algo completamente diferente.

“¿Trajiste a Clem contigo?” Clem era el nombre de un demonio que Angel había localizado en el bar de Willy. Este Clem había ofrecido contarle a Giles sobre “La Ascensión”- por un pequeño precio, por supuesto. En este caso, no era demasiado alto, aunque era preferible evitarlo: parecía que formaba parte de una flota de demonios que jugaban poker y se complacían en apostar gatitos.

Angel agitó la cabeza. “Dijo que no podía hacerlo.” Miró la mesa. “Negro y de madera. Lo negro es de Guinness. Éso es de mi parte del mundo.”

“Toma asiento,” dijo Giles, apuntando a una banqueta. “Ordenaremos una ronda.”

Giles gesticuló a la camarera, extremadamente morena y ordenó dos más.

Mientras ella se alejaba para servir la orden, Angel se inclinó hacia delante. “Clem me dijo un par de cosas por teléfono.”

“¿Sobre la Ascensión?”

Angel asíntió. “Tiene algo que ver con un carnaval.”

Giles levantó sus cejas. “¿En serio? No he oído nada sobre un carnaval.”


“Clem dijo que todos están hablando de ello en el Bar de Willy.” Aunque Willy fuera un humano- técnicamente hanlando; personalmente, Giles lo consideraba un poco menos que eso- su bar era el favorito de los demonios. Más de una vez, había proporcionado valiosa información que había ayudado inmensurablemente a Buffy en sus deberes de cazadora -no porque fuera un buen tipo, sino que por dinerlo o para evitar la paliza con que Buffy lo amenazaba. También, por dinero o por evitar dolor física, simplemente había traicionado a Buffy o sus amigos.

“¿Qué están diciendo?” Preguntó Giles a Angel.

Sus tragos llegaron. Angel dudó, tomó un sobo tentativo, y pareció defraudado. Giles conjeturó, a pesar de saber que no podría saborearlo, era lo que Angel esperaba.

“Están emocionados,” replicó Angel. “Dicen que destruirá Sunnydale. Que vencerá a la cazadora.”

“Oh, bueno, dicen cosas como ésa todo el tiempo. Un poco de valentía falsa, para ocultar cuánto Buffy los intimida.”

Angel agarró su tragó mientras se acercaba. “Es suficientemente real como para mantener a Clem alejado de mí. O de ti. No es que sea muy popular con los demonios para empezar.”

Giles consideró.”así que, ¿dices que la Ascensión se refiere a la llegada de este carnaval?”

“Del sonido de éste,” replicó Angel.

“Entonces...Buffy necesita evitar que este carnaval llegue.”

Angel asíntió.

Angel movió su cabeza. “Éso es todo lo que tengo. No quiso decirme más. Está asustado.”

Giles se levantó, tomó su chaqueta que colgaba junto a él.

“¿Dónde vas?” Inquirió Angel.

“A la biblioteca. Por mis libros. Para buscar cosas.”

Angel terminó su trago y lo puso abajo. Entonces se levantó, tan rápido como se había sentado.

“¿Dónde vas?” le interrogó Giles.

“Volveré con Willy. Veré si puedo conseguir más información para Buffy.” Movió su cabeza. “¿Trajiste gatitos?”

Giles lo miró anonadado. “No sabía que fueras un hombre de juegos.”

“No lo soy. Solo iba a sugerir que los devuelvas, si puedes.”

Caminaron afuera de la Pinta Suertuda, en un fresco, pero no frío, viento. Había llovido esa tarde, pero como era usual en esa tierra maldita, no había durado mucho.

Angel se detuvo. Levantó su barbilla ligeramente, concentrándose; cuando Giles empezó a hablar, el vampiro lo detuvo con su mano pidiendo silencio, y Giles complació.

Luego de unos segundos, Angel preguntó, “¿Oíste eso?”

Giles movió su cabeza. “No oí nada excepto la música del bar.” La cual era algo mucho más actual que “Piece of my Herat” y mucho menos melodiosa.

“Es un calíope,” dijo Angel.

“No puedo oirlo,” repitió Giles, concentrándose. Agitó su cabeza.

“Yo sí. Está tocando música de circo.”

“Como en un carnaval,” replicó Giles. “Entonces ya está aquí. Quizás ya montado.”

“Me saltaré lo de Willy y echaré un vistazo.”

“Voy contigo,” Dijo Giles.

No hubo respuesta.

Miró a su derecha, donde había estado parado Angel. No había nadie allí.

“Me pregunto cómo hace éso,” murmuró Giles.

Decidió aprovechar los descubrimientos a mano. Angel podía encargarse del carnaval. Giles comenzaría con la investigación.

Caminó a su Citroën y condujo de vuelta a la biblioteca, para hacer lo que hacía mejor.

En el asiento trasero sus dos nuevas mascotas maullaban.





Desde el asiento trasero del auto con la placa “QUEEN C”, Cordelia levantó su cabeza y dijo, “Espera. Detente. Me estás distrayendo.”

“¿Distrayéndote?” preguntó Xander, irritado.

“Escucha.” Ella se liberó con una mirada cruel. “Es música. ¡Significa que alguien más está afuera!” puso su mano en el brazo del asiento, a punto de abrir la puerta y salir a la noche. “¡este es mi estacionamiento! Si alguien más lo está traspasando-.”

“No hay nadie allí afuera,” dijo Xander poniendo su espalda para detenerla.

Ella no saldría. Se quedó como estaba, levantando una parte de la camisa de Xander para limpiar la ventana. “Lo hay. Puedo escuchar música.”

“Estamos bien aquí dentro,” discutió Xander. “Las ventanas están todas con vapor. Nadie puede ver nada.”

Ella le dió una mirada como si fuera el rey de los cretinos. “¿Ho-la?¿cuántos autos con placas personalizadas que digan QUEEN C hay in Sunnydale? Una. ¿y le presto mi auto a mis amigos? No. Así que, ¿quién estaría aquí dentro? Yo.”

Él alcanzó su mano. “Bien, desde que nadie sabe que estamos, um, viéndonos-.”

Su mirada podía devorarlo. “No estamos viéndonos. ¿Bien? No hay viéndonos. Esta, ¡esta locura no es estar viéndonos!”

“¡Muy bien! ¡Lo entendí! Solo estoy diciendo-.”

Ella bateó sus manos, fuertemente. “Mira, te dije que no haríamos nada a menos que estuviéramos a doscientas yardas de cualquier lugar en donde pudieran atraparnos haciendo… esto,” ella se estremeció. “Excepto en algún lugar oculto, como un closet. Esa música significa que hay alguien cerca, y yo, de los dos, tengo mucho que perder su alguien me ve contigo.” Ella le sonrió sin una sonrisa. De vuelta al encuentro de su ego varonil.

“¿Entendiste?” preguntó.

“Oh, lo entendí,” dijo enojado. “solo que no lo sigo. No soy el único que dijo, ‘Oh, qué rayos,’ y condujo aquí. Yo estaba perfectamente feliz de esperar hasta que pudiéramos caminar furtivamente por tu gazebo e ir por allí.”

“¿Disculpa?” ahora ella se enderezó y arropo en su camisa. “El gazebo está siendo pintado, ¿recuerdas?”

“Oh, lo siento, Verónica Lodge,” él se mordió. “Es muy difícil para mí mantenerme al tanto de todas las reparaciones hogareñas que inventas para que no termine en tu casa.”

Ella señaló. “El único lugar donde vas a terminar es en mi maletero-“
Se miraron el uno al otro, fijamente. Hubo un momento loco que pasó entre ellos donde su presión sanguínea subió como un cohete y sus ojos brillaron y fue como… wow, hablar sobre lujuria… y entonces ambos cabecearon, exactamente, al mismo tiempo y dijeron, “No. Demasiado pequeño.”

“Además, podríamos sofocarnos,” Señaló Cordelia

“Las grandes mentes piensan igual,” dijo Xander

“Nuestras mentes no tienen nada que ver,” refunfuñó. “Es solo físico, puro y simple. Aunque cuando pienso en ello, cuando no estoy cerca tuyo…” miró a lo lejos y murmuró, “Solo quiero lanzar todo por la borda.”

“Hey, yo me siento igual,” dijo Xander. “esto me saca de mis bocadillos.” Alcanzó y sostuvo una bolsa de Cheetos que estaba abajo. Luego hizo como si fuese a bajar la ventana- lo cual no podía, porque la ventana era eléctrica- y lanzó la bolsa afuera.

“Oh, por favor.” Corfelia agarró la bolsa y la puso en el piso.

“Pídemelo de nuevo,” le instó él.

“¿Qué?”

“Di por favor.” Dijo sonriendo.

“Me aborrezco a mí misma,” dijo Cordelia, gimiendo.

Entonces ella reasumió el besuqueo con Xander por todo lo que valía la pena.

Lo cual era, de hecho –especialmente si contabas todo el dinero que su padre ha ahorrado para la universidad- bastante.





Angel caminaba solitario.

Mientras seguía el sonido del Caliope, andando por la Calle Principal, pasando el Sun Cinema y el Espresso Puma. Él pensaba en Buffy, conciente de que cada vez que pasaba frente a una tienda no había reflexión – e igualmente conciente de que nadie en la Calle Principal lo notaba.

Incluso Buffy había dejado de notarlo.

Desde el día en que la había llevado a patinar, no podía parar de reproducir lo que había sucedido. Había agitado totalmente su mundo. Unos asesinos habían sido enviados para matarla, y uno de los tres la atacó en la pista. Angel se vampirizó, y en la lucha resultó herido. Ella tocó el corte tiernamente y lo besó con tanta dulzura…

Lo besó mientras aún estaba usando la verdadera cara de su naturaleza demoníaca: colmillos, ojos brillantes, nada allí para amar. El había estado agobiado con la vergüenza. Pero a Buffy no le importó.

Se detuvo.

El sentimiento crecía dentro de él –esperanza, para sí mismo, e intenso miedo, por ella- había sido casi más de lo que él podía manejar. Aún lo era. Fue el clásico de La Bella y la Bestia. Él había sido lo más repulsivo –la antítesis de todo por lo que ella vivía- y lo había amado de todas formas.

¿Era debilidad, tener una relación con Buffy? Ella sólo tenía dieciséis años, una muchacha joven.

Pero ella es la cazadora. No tiene solo dieciséis años de edad. Su vida se mueve más rápido, su vida es diferente. Cada noche ella mira fijamente a la muerte. Cada noche la conquista.

Yo he conquistado la muerte.

Ella se mueve en la oscuridad.

Como yo lo hago.

Y ella lo amó.

Y yo la amo. No la dejaré sola en las sombras. Ella intenta tanto tener una vida normal, pero no es normal. Sus amigos piensan que entienden, pero no lo hacen.

Yo sí.

Así que…¿sería moral abandonarla debido a lo que soy, o lo que fui?

Él no lo sabía.

He just didn’t know. She was still so young and unformed; she moved in a world that revolved around
crushes and fashions that changed at lightning speed. Whereas for him, time dragged…orhad dragged,
until Buffy had come into his life.

Simplemente, no lo sabía. Ella todavía era tan joven y aún con mucho que aprender; entró en un mundo que se envuelve en comprensiones y modas que cambian a la velocidad de la luz. Considerando que para él, el tiempo se arrastra…o se había arrastrado, hasta que buffy entró en su vida.

Ella era la sonrisa que él no había permitido salir por cerca de doscientos cincuenta años. Y su amor por él crecía, incluso cuando él estaba en las peores condiciones… era un regalo que nunca había soñado si quiera recibir.

Tengo que sacar esto de mi cabeza, se dijo a sí mismo. Tengo otras cosas que hacer esta noche.

Así, Ángel se deslizó a través del centro de la ciudad de Sunnydale, sereno, ignorando la sonrisa ocasional que fluctuó, encima de la boca de una peatón femenina, o dos, o tres.

Un chico en patineta pasó por su lado. Una mujer paseaba a un pequeño poodle con una correa rosada que tenía piedras brillantes. El perro gruñó a Angel.

Él siguió su caminar.

Entonces escuchó un grito que provenía de un callejón a su izquierda.

A toda prisa, corrió hacia el callejón.

Vio a un chico, posiblemente de dieciocho años, y en la milicia, evidente por su uniforme y su gorra. Cuerpo Marítimo. Sus botas se balanceaban sobre el pavimento mientras dos vampiros jugaban con él. Uno de ellos tenía sus manos alrededor del cuello del soldado, exprimiendo su vida, mientras el otro se zambulló por una mordida-

Angel se vampirizó y corrió hacia ellos, agarrando al que estaba estrangulando al marino, y lanzándolo contra la pared del callejón. El soldado se arrodilló, tosiendo y abriendo la boca. Su gorra se cayó, y su cabello cayó sobre sus hombros. Era una chica.

El otro vampiro gruñó y atacó a Angel con una patada rápida directa a la cara. Angel se tambaleó hacia atrás con el impacto, y aprovechó el momento para patear al vampiro. Luego, plantó sus palmas en la tierra y añadió una buena patada de espaldas.

Después ejecutó un salto hacia atrás de trescientos sesenta grados y aterrizó en sus pies. La soldado, quien ya estaba recuperada, estaba golpeando al vampiro en la cara con sus puños.

Angel sonrió. Semper fi .(N.T.: viene del latín, “Siempre fiel”, es el lema de la marina de USA).

Entonces el vampiro que Angel había lanzado a través del callejón saltó y aterrizó sobre la marino. Ella lo vio venir y puso al aporreado vampiro frente a ella, como un escudo. El otro vampiro no pudo parar a tiempo, y chocó con su compañero.

Al mismo tiempo, Angel golpeó ambos cuerpos, enviándolos a volar a los dos. Mientras la marino atacó al que estaba más cerca otra vez, Angel agarró una pieza de madera de la tierra y la partió en dos. Resultado: dos afiladas, si es que dentadas, estacas.

El se unió a la pelea de nuevo, para descubrir que el vampiro que estaba apaleando la soldado, ahora estaba arriba. La soldado fue aplastada por la espalda y los vampiros estaban ya sobre ella, los colmillos brillaban listos para rasgar su garganta. Podía oler el miedo de ella. Su corazón estaba sobrecargándose.

Angel agarró al primer vampiro por el cuello, obligándolo a levantarse, y lo estacó. Se hizo polvo.

El segundo se lanzó a él –qué tonto- y Angel disparó su mano a través del polvo para estacarlo también.

Luego volvió su cara a las sombras y dijo, “¿estás bien?”

“Sí, señor,” dijo la soldado con un profundo acento sureño. Ella recogió su cabello, sintiendo los rizos como si necesitara un pasador o algo parecido. “Gracias. ¿Qué era esas cosas?” la joven preguntó mientras caminaba a través del callejón para recuperar su sombrero.

Angel no dijo nada. Aparentemente ella no había visto su rostro en modo de vampiro.

“¿Qué es la Ascensión?” ella continuó.

“¿Dónde oíste éso?” le preguntó

“Esos dos. Dijeron que este pueblo iba a sangrar.” Encontró su gorra y la acomodó en su cabeza. “Debido a la Ascensión.”

“¿Algo más?”

“No, señor. Éso es todo. ¿Qué les pasaba a sus caras?”

“Pandillas,” dijo. Era lo que todos en Sunnydale decían para explicar la realidad de vampiros.

“Éso pensé,” ella pronunció . “He visto la misma pandilla en Virginia. De donde soy.”

Angel vaciló, preguntándose si ella estaba intentado enviarle algún código. Si ella sabía sobre los vampiros. Interrogó, “¿Perteneces a la armada de Sunnydale?”

“No, señor. Estoy aquí en R y R.” Su respuesta vino tan rápido, se preguntaba si había practicado decirlo.

“¿En Sunnydale?” preguntó.

“Tiene una playa,” respondió casualmente. “y un centro comercial agradable. Mi prima vive aquí. Va a la secundaria. Melody Nierman. Soy su prima Claire. Quizás la conozca.”

“No.”

“Supongo que no es un pueblo tan pequeño.”

“No, no lo es.” Empezó a caminar por el callejón, de vuelta a la calle principal.

“Gracias de nuevo, señor,” dijo ella. Y luego, “sabe lo que es la Ascensión?”

“No.”

Pero estaba seguro que iba a averiguarlo.




Willow Rosenberg estaba teniendo una horrorosa pesadilla. Otros, simplemente, habrían de llamarla sueño, pero para Willow significaba algo muy malo. En ella Xander estaba explicándole que la razón de que la Señorita Jenny Calendar nunca le enseñara ningún hechizo se debía a que la bella profesora de computación de la Secundaria Sunnydale, temía a la competencia.

“Ves, en lo único que ella es mejor que tú es en hacer hechizos y en lo buena que está,” explicó Xander. “y también en la moda. Pero es porque ella tiene un montón de dinero para gastar en su apariencia debido a su trabajo. Enfréntalo, Will, tú estás libre de trabajo.”

“Yo no tengo trabajo,” aceptó tristemente Willow.

“Cuando viene el momento del trabajo, no estás ahí.”

“Quizás, algún día pueda tener el trabajo de la Srta. Calendar,” dijo con anhelo.

Él la apuntó con su dedo. "Entonces ya no sería su trabajo, ¿no?. La envidia no es un buen color para ti, chica. "

“No estoy envidiosa. Solo quiero...su ropa y su trabajo y si...belleza,” le dijo Willow.

“Todo perfectamente comprensible,” respondió él, hablando con la boca llena de Doritos. Él llevaba una bolsa del tamaño de un auto, y echándolos a la boca tan rápido que a veces ella no podía, de hecho, ver su mano.

Caminaban juntos a través de una tienda de ropa, solo Willow y Xander y su enorme bolsa de Doritos, como en los viejos tiempos en la primaria, cuando eran mejores amigos. Ahora no eran tan mejores amigos, porque a Xander le gustaba Buffy y no willow. No en la forma de “amigos con ventaja”, pero sí en la forma cariñosa. Esto puso una barrera entre ellos, solo que Xander no lo sabía.

Ahora Xander estaba tragando Twinkies, ponía grandes cantidades de ellos en su boca hasta el punto en que sus mejillas, redondas por lo llenas que estaban, lo hacían parecer una ardilla. Tenía varios paquetes de ellos en sus brazos y aquello la irritaba, mientras él, seguía comiendo. Sacando el cerdo que llevaba. Era todo un gotón.

“Buffy también está sobre ti en el área de la ropa,” continuó Xander, hablando con su boca llena; ahora estaba comiendo donas. “Por supuesto, la mamá de Buffy viene más que tu madre, así que tiene sentido.”


Pedazos de glaseado salpicaron en su camisa ancha. Hablando de falta de sentido de la moda. Sólo en él, aquello lucía tan tierno….

Ella suspiró. Xander tenía razón, por supuesto. Ella era una perdedora por completo. Si solo pudiera ser más como la Srta. Calendar. O Buffy…

“Tengo demasiada envidia,” murmuró Willow, mientras volvía a dormir.

Desde la ventana, la música del Caliope flotaba.

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3 comentarios:

A las 3 de mayo de 2008, 1:03 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Genial, como no podia ser de otra manera, la traduccion de este capitulo!!!

Sobre la sugerencia de que en vez de las comillas, para los dialogos se usen los guiones, me sumo. Queda mas elegante de esa forma.

Lo que si, tendria que ser el famoso guion largo, que ahorita no me recuerdo como se pone, pero creo que ese es el que va en los dialogos.

Despues, la traduccion sigue siendo impecable, realmente. ¡Gracias por subir esta novela de Buffy!

Bye, bye!

 
A las 3 de mayo de 2008, 9:20 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Fantástico como siempre continuad así
Sobre el tema de las comillas y guiones yo prefiero los guiones.
espero que este pronto el siguiente bye.

 
A las 23 de septiembre de 2008, 23:20 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Yo tambien prefiero el guion. Le da mas tono de novela a la cosa y queda mas lindo cuando lo lees.

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Lauri

 

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